En México, Pemex Gas abastece, entre otros, dos de los energéticos más utilizados en el mundo: el gas natural y el gas licuado de petróleo (gas LP). Estos productos se transportan y distribuyen a través de ductos subterráneos, los cuales operan sin interrupción las 24 horas del día, los 365 días del año. Gracias a los sistemas de transporte es posible tener acceso al gas natural y licuado de forma segura y económica en todo el país.
El uso de este modo de transporte se ha extendido en el mundo, por sus bajos costos operativos, altos índices de seguridad, superiores a cualquier otro medio de transporte, normas sobre protección del medio ambiente más estrictas, así como la creciente demanda por energía.
A partir de 1995 se realizaron diversas reformas a la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, que permitieron la participación de la inversión privada en el sector del gas natural. En consecuencia, en este rubro, Pemex Gas no es un monopolio, sino que participa en un mercado abierto a la competencia.
Hoy, Pemex Gas transporta el gas natural a los grandes consumidores, así como a la entrada de las ciudades, mientras que la distribución al interior de éstas, en la mayoría de los casos, está a cargo de empresas privadas. La Comisión Reguladora de Energía (CRE) ha otorgado permisos de distribución en diversas zonas geográficas del país a empresas que cuentan con sus propios gasoductos.
Pemex Gas enfrenta con éxito el reto de la apertura comercial y está preparada para competir con las compañías internacionales, al ofrecer lo mejor en materia de seguridad, mantenimiento y operación en cada uno de sus sistemas de transporte por ducto.
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